Ana Risoul de Ayala
Foto: MIGUEL RODRÍGUEZ MARTINEZ (Reportero)
Como coincidencia, una amiga de la familia les mencionó el año pasado que todos los shows de fiestas infantiles eran iguales y que no sabía qué presentar para la piñata de su hija.

Ana Risoul de Ayala le propuso a su mamá la idea de hacer una presentación de marionetas para el festejo de esta pequeña, lo cual llevaron a cabo de una forma más elaborada, ahora agregando música y presentando un cuento más completo.

La respuesta de los niños fue muy positiva, por lo que se les ocurrió formar un negocio para animar fiestas infantiles, y a pesar de que les ha ido muy bien, lo que más disfrutan todavía es la creación de los títeres y la reacción de los pequeños.

"Lo más importante para nosotros es la magia que el títere surte efecto en los niños, les encanta por el movimiento, el niño cree que realmente los títeres viven, que esas cosas tan pequeñitas se mueven en realidad", dijo María Cristina.

Al estar escondidas detrás del telón en el que hacen las obras, los niños ven que los títeres se mueven pero no entienden cómo ni por qué, y aunque a veces lo descubran, la magia sigue siendo la misma, nunca se pierde.

"Incluso se asoman y ven que nosotros lo estamos moviendo, pero como que no les importa, los niños se van, se olvidan y se concentran en que se está moviendo".

A la colección que tenían antes han agregado diferentes personajes, por lo que ahora cuentan con más de 100 marionetas, entre las que se encuentra el Negrito Bailarín, Los Tres Cochinitos, Merlín, Goofy, Mimi, Mickey, Winnie Pooh, Santa Clos, Caperucita, Che Araña, abejas, princesas, brujas, payasos, un gato, un leoncito y una vaca.

"Todos los títeres son hechos por nosotros en alguna manera, es decir, en ninguna parte te venden un títere como los de nosotros, lo que hacemos es comprar un monito y transformarlo en títere o sino lo hacemos totalmente".

No todas las marionetas necesitan el mismo tiempo de elaboración, algunas sólo requieren pocas horas para hacerles adecuaciones, pero las que se fabrican completamente, es decir desde cuerpo, cara, vestuario, hilo y cruceta, pueden llevar hasta dos semanas de trabajo.

Para mantenerlas en buen estado, enredan cuidadosamente los hilos y guardan cada marioneta en una bolsa de plástico, las cuales meten en cajas del mismo material, en donde estos mágicos personajes esperan hasta la siguiente función para seguir regalando sonrisas a más niños.

"Yo creo que nos han dado más de lo que nosotros les hemos dado porque ha sido una retroalimentación hermosísima".